Moto3 con M de Mir
Cada nuevo curso comienza con nuevos objetivos y, sin duda, en el presente, Joan Mir no solo ha aspirado a todo sino que también, lo ha alcanzado. En forma de exhibición, el español se ha permitido tocar el cielo y se ha convertido en Campeón del Mundo a modo de genio.
Unas alas que comenzaron a desplegarse bajo los
focos de Qatar, se han ido haciendo grandes -junto a él- hasta llegar a
lo más alto en Phillip Island, donde el piloto del Leopard Racing, y
curiosamente en el trazado que le vio debutar sobre la Moto3, ha conquistado la
categoría tras participar en una guerra, donde también ha conquistado la
mayoría de batallas.
Y la conquista, echándole un vistazo a la tabla, parecerá
fácil. Pero no lo es. Sin embargo, fácil sí ha sido la capacidad de
adaptación de un hombre que, antes de empezar la temporada, tuvo que confiar en
aquellos que le aseguraron que, dejando a KTM atrás para comenzar a trabajar
con Honda, tendría su oportunidad de convertirse en campeón. Y no se
equivocaban.
Pero no ha sido todo producto del cambio. Más bien
lo ha sido de las oportunidades, esas, que Mir ve en todas partes o
por lo menos, así lo ha demostrado a lo largo del año incluso ante situaciones,
donde lo más fácil hubiese sido no arriesgar.
Pero quien no arriesga no gana.
Y esta ha sido la idea firme de un piloto que, en
la que probablemente sea la categoría más ajustada de todo el
Mundial, ha sido capaz de marcar la diferencia a través de una
muestra de madurez impropia de un hombre, que tan solo completaba su
segundo curso mundialista.
Ya hay quien dice que tiene destellos que le
postulan en la misma posición de esos que escriben la historia y, sin ir más
lejos, con este título Joan Mir iguala un hito que nadie conseguía
desde Valentino Rossi en 1997: hacerse con el título en su segunda
temporada completa.


Comentarios
Publicar un comentario